PECATA MUNDI
“Entre el suelo y el cielo hay algo, con tendencia a quedarse calvo de tanto recordar…”
Cantaba el grupo Mecano allá por los años 80’s y no les faltaba razón. En mi caso la tendencia ha sido inapelable y no sé si por recordar, o simplemente por genética, pero mi frente desde hace unos años ha llegado hasta la nuca.
Sí hacemos caso a la letra de la canción, los que si que deben estar todos calvos son los representantes de la iglesia católica, de ahí que algunos cubran su coronilla con el solideo, más que nada porque llevan más de dos mil años recordando lo mismo día tras día, sin ni un mínimo indicio de sospecha a que puedan actualizar un poco el cuento. Y cuando alguien intenta apuntar alguna nueva sugerencia, aparece el mandamás, intuyendo una situación de conflicto, y dice: “para hacer frente a la crisis, la fuerza de la iglesia no está en el diálogo ni en la tolerancia, si no en la vuelta a los orígenes”. Ni en el diálogo ni en la tolerancia. ¡Que miedo da este hombre!
Juan Pablo II, dijo que el infierno no existía como lugar físico sinó mental. Benedicto XVI dice todo lo contrario y añade: “el castigo eterno, por no admitir la culpa y la promesa de no volver a pecar, ocurre en un lugar físico y ese lugar no es otro que la “casa de Satanás” ó infierno”.
No sólo dice el infierno, matiza diciendo “casa de Satanás”. No dice “piso de Satanás”, “adosado de Satanás” ó “bajos primero de Satanás”. Lo que indica que él ya ha estado allí, alguien se lo ha contado, o bien tiene un impresionante GPS capaz de descubrir el más allá.
¿Y como será la casa de Satanás? Dejemos el mundo de la construcción por el momento. Fijo que Paco “El Pocero” tiene alguna promoción por allí.
En cualquier caso, los fieles creyentes deben tener un terrible dilema, ¿a quién creen? Me da la sensación que uno de los dos se ha pasado por el forro de la sotana el octavo mandamiento, y miente, y si miente peca, y si peca va por el camino de la derecha directo al infierno. Cuidado, ¿al infierno? Ahora si, pero hace unos años no, porque había dejado de existir.
Entonces los que antes pecaron y no fueron al infierno, porque se suponía que no existía, ahora deberán ingresar en él.
Sí suponemos que Juan Pablo II fue el que mintió, ahora debe estar de traslado de la casa del Padre, a la casa de Satanás, a no ser que las oraciones de Benedicto XVI, para salvaguardar su alma, obtengan fruto y con unos días de penitencia en el jardín quede todo resuelto.
Ahora bien, si es Benedicto el que miente, cuando deje el mundo de los vivos, quién puede asegurar que Juan Pablo II (muy mosqueado, porque hay para enfadarse) le tenga preparada alguna condena por desacreditar sus teorías y le envíe una temporada al cielo desértico sin vino, ni coca cola para hacerse un “calimocho”.
Sí cerrar el corazón a Dios, olvidar los mandamientos o, no poner la cruz en la casilla de Iglesia católica en la próxima declaración de renta, significa que sumamos puntos para que la entrada en la Casa de Satanás sea por la puerta grande y su estancia de infinita duración, será mejor que nos pongamos en contacto con Paco el Pocero, que seguro tiene algún chollo con piscina repleta de agua bendita, que sin duda ayudará a purificar nuestros pecados.
Mae West, la actriz americana, acuñó una frase que decía: “Las mujeres buenas van al cielo y las malas a todas partes” y yo añadiría, “olvidemos el cielo, que será un eterno bostezo”, porque todo apunta a que en la casa de Satanás debe haber un ambientazo tremendo, donde a bien seguro nos encontraremos, espero que dentro de muchos años, todos los que lean este texto y esbocen una sonrisa.
Eh tú!!!! que te has reido, acusado a Benedicto.