PostHeaderIcon INCONTINENCIAS VERBALES

Vivimos en una sociedad en que la primera impresión es la que cuenta. Por eso cada vez más todos intentamos conservar nuestra mejor apariencia exterior para no desagradar a los demás.

Para ello recurrimos a todo tipo de prácticas que nos ayuden a mejorar nuestro aspecto físico. Desde cremas para reducir la celulitis, máquinas automáticas que mejoran nuestro abdomen, hasta yogures con bífidos que regulan nuestro transito intestinal.

Ya está. La primera impresión la tenemos ganada ahora viene la segunda, más consistente y real. Igual que algunos yogures y cereales, nos controlan nuestra continencia diaria…  

¿Qué producto controla nuestra incontinencia oratoria?  

Anda que no se soltó la melena Marta Ferrusola cuando hace unos días declaró que:  

“le molestaba mucho que un andaluz con nombre castellano y que no hablaba bien catalán fuera presidente de la Generalitat”. En clara referencia a José Montilla.  

Aunque la mujer ya apuntaba maneras pues en el año dos mil tres ya se despachó a gusto diciendo:  

“Los inmigrantes quieren imponer sus costumbres y sólo saben decir dame de comer y además no lo dicen en catalán.  

De todas formas, una personalidad así es de admirar, no por lo que dice, que para mi es xenófobo, racista y de un fanatismo de lo más provinciano sino porque se atreve a decirlo en voz alta.  

Una parte importante de gente en nuestro país piensa exactamente igual, lo que ocurre es que su continencia verbal es más prudente. Algo similar a lo que ocurre con los votantes del PP que en muy raras ocasiones se definen en público como votantes de un partido de derechas y por lo tanto con un alto porcentaje de intolerancia hacia los demás.  

Hace poco en unas declaraciones de una ex alcaldesa de CiU a un medio local de comunicación, ésta venía a decir que gracias a la llegada de nuevos residentes (provenientes del cinturón industrial de Barcelona y por lo tanto socialistas) al municipio donde ejerció de máxima autoridad, los resultados electorales habían dado un giro.  

Son maneras diferentes de reflejar una misma idea.  

Y si recordamos al individuo del PP que se negaba a casar a parejas gays porque su moral se lo impedía, para después a costa del contribuyente montarse unas fiestas en locales de ambiente.

Eso si, una vez descubierto, al concejal le quedaron fuerzas para decir una sola cosa, que ya es mucho para un tipo de derechas: perdón.  

No hay problema, ha devuelto el dinero al Ayuntamiento y ahora Rouco le hará rezar unos padres nuestros, ir un par de domingos a misa que lo vean el resto de feligreses y después al médico especialista para que lo cure de esa terrible enfermedad que para la iglesia es la homosexualidad.  

Lo que decía al principio, la primera imagen es la que cuenta, aunque al paso que vamos y la rapidez con la que se conocen las declaraciones, tendremos que ir olvidándonos de los productos reguladores y controlar más nuestros comentarios en público.  

Y para empezar a Marta le recomendaría unas Tenna Lady Orales para esas perdidas tan molestas de palabras que se escapan en las situaciones más inoportunas.

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