Archivo de Marzo de 2008
RECUERDOS DE JUVENTUD
Esta pulsera me la regaló mi hijo mayor, hace ya sesenta años, cuando yo estaba de novia con su padre. Tenía dieciocho años y a los veinte me casé.
Nos conocimos en Cartagena, él era sargento de marina. Fue muy buen marido, me quiso mucho y nunca me hizo nada que no quisiera que me hiciera.
Luego nos fuimos a vivir a Cartagena, pero de Colombia, porque sabe usted, mi marido perdió la guerra y aquí en España le hacían la vida imposible.
¿Le gusta mi pulsera? Me la regalo mi marido en Barranquilla, una noche que fuimos a cenar a un restaurante que se llamaba el Cocodrilo, o el Caimán, no lo recuerdo bien. ¿Es bonita verdad? ¿Sabe que mi marido era sargento de marina?
EUROVISIÓN 2008
España es diferente, o al menos esta frase se ha prodigado por nuestra sociedad hasta el punto que muchos se la han creído. A los españoles, nos ha gustado ser diferentes, tanto a nivel personal, como a nivel municipal y por supuesto a nivel autonómico. (Yo el primero, cuando queráis os dibujo el mapa mundi de Boltaña)
Desde los que dicen tener un ADN diferente, a los que su humor es más inteligente, pasando por los que por no decir nada también son diferentes.
Pero estas supuestas diferencias no son tales, porque en el fondo no dejamos de responder a estereotipos pueblerinos, intentando justificar que lo más próximo a nosotros es siempre diferente y por supuesto lo mejor.
De todas formas si hay algo que durante décadas ha unido a todos y, digo bien a TODOS los españoles, ha sido el Festival de Eurovisión.
Que sábados por la noche más emocionantes en los que la familia se reunía delante de la tele sin perder detalle de lo que nos contaba José Luís Urribarri.
Llegaron los años de la movida y aquello de Eurovisión como que pasó de moda, y entonces, los adolescentes modernos pasábamos de semejante horterada (el término friki todavía no existía) porque todas aquellas canciones melódicas tenían tal punto casposo, que nos producía urticaria, además ¿quien no tenía por aquel entonces un amigo que una vez se fumo un porro?
Fue de gran ayuda la participación de Remedios Amaya (1983), que con sus cero puntos nos llevó a la deriva musical ante los ojos y oídos de toda Europa. Muchos de nosotros, junto con el amigo que una vez se fumó un porro, nos sentimos muy orgullosos de tal fiasco.
A nadie le gustaba el Festival de Eurovisión. TVE lo pasó a La 2 y sus índices de audiencia cayeron de forma alarmante. Nuestra sociedad era mucho más culta, inteligente, y por supuesto miraba documentales de la BBC en la tele y no concursos que nos recordaban tiempos dictatoriales en blanco y negro.
Indiscutibles triunfadores como Massiel pasaban a ingresar, muy a su pesar, el baúl de los recuerdos y otros el mueble bar.
Con la aparición del programa de televisión Operación Triunfo, El Festival de Eurovisión volvió a recuperar parte del interés y del glamour perdido durante los últimos años.
Pero ha sido este año con la participación directa de los espectadores a la hora de la elección del representante español, cuando han surgido los sentimientos más profundos de la España diferente.
Unos se llevan las manos a la cabeza, pues consideran un despropósito que semejante individuo sea la imagen de los españoles. Otros por el contrario ven en él la manera más divertida de reírse de un festival que en el S/XXI carece de sentido alguno.
El hecho de que sea un actor (iniciado en La Cubana) y no un cantante profesional con un personaje (producto) de ficción, sea quien represente a España, hace que muchos profesionales se sientan menospreciados, e ignorados, no dejan de tener razón, pero… ¿Qué se sabe de los últimos concursantes españoles en Eurovisión? Yo ni el nombre.
Si les sale bien el negocio del Rodolfo Chiquilicuatre con una historia parecida a lo que hizo Marc Parrot con el Chaval de la Peca (otro producto), y si es con la excusa del festival de Eurovisión, a mi me da exactamente igual. En ningún momento me voy a ofender, ni alegrar ni entristecer por si hace el ridículo, gana o pierde. Es que me importa lo mismo que la niña de Rajoy. Todo es ficción, puede ser media verdad y a la vez media mentira, aunque para los españoles diferentes, el resultado tenga un gran valor nacional.
Siempre nos quedará el recuerdo de Francisco en la OTI, el latino que nos hizo brindar con el sabor de una copa de vino.