Sólo me dolía la cabeza
Aturdido y semiinconsciente intentaba responder a la pregunta de cual era su nombre, a la vez que el terror se apoderó de la única parte despierta de su cerebro al escuchar, entre risas, la cantinela del cirujano y su equipo médico: “un dos tres: bisturí, gasa, tijera… un dos tres ya!”