Un globo, dos globos, tres globos
Dicen que la globalización es principalmente un proceso económico, definido por los expertos, como las diferentes tendencias de empresas y mercados a extenderse para adquirir una dimensión mundial fuera de las fronteras nacionales.
Internet globaliza contenidos y nos acerca el mundo a casa sin necesidad de quitarnos el pijama, ofreciéndonos información concreta y particular de lugares que ni siquiera sabíamos que existían.
El deporte tampoco es ajeno a estos cambios, y descubrimos que etapas del mismísimo Tour de Francia, transcurren por fuera del territorio galo. Los italianos con el Giro también hacen lo propio. Y en España no se puede ser menos, y este año la Vuelta Ciclista a España, la más “globalizada” de la historia, se inicia en Bélgica y Holanda.
No estoy ni a favor ni en contra de estas decisiones tomadas por la empresa privada Unipublic S.A, encargada de organizar La Vuelta, y perteneciente al Grupo Antena3 desde el año 2005, pero sí reconozco, que me resulta un poco extraño escuchar en los boletines informativos de la radio, que los ciclistas participantes en la Vuelta Ciclista a España han pasado por una ciudad de la que soy incapaz de repetir su nombre. Reconozco que los idiomas tampoco no son lo mío.
La definición de que la globalización es un proceso económico queda perfectamente reflejada en este caso, pues desplazar semejante infraestructura técnica y humana por Europa, responde a una ampliación de mercado, que sin duda se traducirá al final del ejercicio deportivo-económico en beneficios.
A este paso, propongo globalizar la Vuelta a Aragón, y que cambie su nombre por Vuelta Ciclista a la Corona de Aragón, pasando por la Comunidad Valenciana, Cataluña, Baleares, Sicilia, Córcega, Cerdeña, Nápoles y sí sobran fechas, los ciclistas podrían terminar en Cerler, con metas volantes en Boltaña, Benasque y avituallamiento en Banastón.