PostHeaderIcon El aprendiz de Lou Grant

Leo el fin de semana una carta publicada en un semanario local. Como no doy crédito a lo publicado, vuelvo a leerla, no sea que por una mala interpretación, mi primera impresión sea equivocada. Nada más lejos de la realidad.

 

El escrito es una crítica a un miembro del equipo de gobierno (local), haciendo referencia directa en el título de la carta, a la profesión del regidor.

Continuando la lectura, el autor recrimina la no asistencia a un acto, (sí hacemos caso al título,  no en representación del  cargo político que representa) ocurrido hace más de cinco meses.

 

En este país se negó el derecho a la información durante mucho tiempo. Después de no sé cuantos años de democracia, algunos responsables de medios de comunicación dan la sensación de no haber aprendido nada.

 

Interpreto que para este semanario, publicar un escrito sobre un tema, ocurrido hace varios meses, debe resultar de máxima actualidad e importancia. Sin duda el libro de estilo de la publicación debe ser de lo más interesante, ó en su defecto se lo pasan por el arco del triunfo.

 

Por ello me surgen algunas preguntas de complicada respuesta profesional:

 

¿Qué pensaría el señor director de un medio sí este post lo titulara

Carta al padre de familia Sr. ….?

 

¿Qué sentido tendría este post sí lo publicara en verano?

A no ser que fuera dentro de la sección: Ocurrió hace…

 

¿Se ha leído el escrito antes de publicarlo?

 

La peor crítica que puede darse a un medio de comunicación es su falta de rigurosidad a la hora de contrastar las informaciones, y criterio a la hora de seleccionar los textos. En definitiva carecer de profesionalidad.

Quiero entender que es un hecho aislado. Somos humanos y por ello todos nos equivocamos, pero sinceramente, no es tan difícil, antes de tomar una decisión, dedicar unos minutos a la lectura y posterior reflexión.

 

Hablaba antes de lo difícil que le resultó a este país conseguir también el derecho a la información libre. Desde mi modesta aportación lo defenderé siempre que pueda. Ahora, siempre seré crítico con lo dicho, publicado ó emitido que no cumpla los mínimos éticos de la profesión periodística.

 

Sobre el personaje que firma la carta… Mejor dejémoslo, sin comentarios, pues se ha calificado a si mismo.

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