El jardín de Alberto Oliart
Señor Morán, señor Morán, suba a la primera planta.
(Repetía una voz femenina por los altavoces)
Señor Morán, señor Morán, suba a la primera planta.
(Volvía a repetir la voz)
Señor Morán, por favor bájese del ficus.!
Fue un chiste muy popular en los años ochenta dedicado a D. Fernando Morán cuando éste era ministro de Asuntos Exteriores.
Nunca entendí la razón por la que la tomaron con él. En algunos círculos se comentaba que respondía a su condición de “títere” dentro del gobierno. Otros por la imagen de indiferencia que trasmitía. En fin opiniones para todos/as.
Este país es así: “más vale caer en gracia que ser gracioso”. Aunque esta gracia sirva en algunos casos, también para menospreciar e insultar al/la/los/las supuesto/a/os/as gracioso/a/os/as.
Hacía meses que se rumoreaba la dimisión del que hasta hace pocos días era el director del Ente Radio y Televisión Española, el Sr. Luís Fernández. Los rumores después del verano fueron ganando peso, hasta que con el paso de las semanas se confirmó la noticia que el día 23 de noviembre abandonará su cargo.
Luís Fernández fue el primer ejecutivo que llegó a la dirección de RTVE por consenso de las fuerzas políticas.
Hay que reconocer sus méritos. Entre otros consiguió que los informativos de TVE fueran considerados los más neutrales de toda la época democrática, convirtiéndolos a su vez en líderes de audiencia y de reconocimiento mundial (TV News Award. Telediario 2, mejor telediario del mundo).
También dejó algún agujero negro, permitiendo la producción y emisión de esperpénticos programas como Mira quien Baila, pagando increíbles cantidades de dinero a sus colaboradores más ilustres.
Alberto Oliart ex ministro de Industria, Sanidad y Defensa durante la transición, asumirá el impresionante y difícil reto de dirigir uno de los mayores grupos de comunicación a nivel mundial. Elegido también por consenso de las dos mayores fuerzas políticas del país, su designación no ha dejado indiferente a nadie.
No hay dudas sobre su capacidad intelectual, de trabajo y sinceridad profesional. Y esta última cualidad de decir la verdad, es la que ha sembrado razonables dudas, al declarar que no tiene ni idea de televisión.
Ignoro la relación que durante los últimos años ha mantenido con el sector radio-televisivo, y sí está al corriente de las numerosas transformaciones (producción, realización, distribución, nuevos formatos, contenidos, etc.) que ha sufrido el medio. La impresión, si hacemos referencia a sus declaraciones, es que no.
El plan de saneamiento de la televisión pública (ERE) permitió jubilar a profesionales con 52 años, cuando la gran mayoría se encontraban en el mejor momento de sus carreras. El hecho de que el nuevo director tenga 81 años y reconozca públicamente sus nulos conocimientos sobre el sector, no invitan al optimismo.
Esperemos y quiero pensar que Alberto Oliart, aportará algo más que un nombre y no tengamos que escuchar la invitación a bajar del ficus.