PostHeaderIcon Por la gracia… de algunos

Los mandamases de la iglesia católica española nos tienen acostumbrados a escucharles y leerles grandes titulares acompañados de elocuentes discursos, que de no seguir, nos aventurarán a presentes inciertos y futuros oscuros.

 

Pero este tipo de discursos no es flor de un día. Aquí en Las Españas y no hace tantos años, a mediados del siglo pasado, ya nos instruían en como debíamos comportarnos ante los demás y sobre todo ante el santísimo, que todo lo oye y todo lo ve.

 

He aquí una pequeña muestra escrita de los dictados de algunos iluminados, que por medio de sus palabras intentaban salvar nuestras almas. Me gustaría saber donde se encuentran las de ellos.

 

Durante la dictadura del caudillo “por la gracia de dios”, el estado ejercía de altavoz de la iglesia católica. Por ejemplo un tremendo pecado era el baile “agarrao” Definido como “alegría del diablo” Por ello los publicistas de la época al servicio del régimen, se pusieron manos a la obra lanzando el siguiente eslogan:

 

“Joven, diviértete de otra manera”

 

Acompañado, por supuesto,  del análisis profundo del padre Avellanosa:

 

“El contacto prolongado de caras, pechos, cinturas y vientres encierra enorme capacidad de las más graves excitaciones sexuales, cuyo fin lujurioso conduce al placer de la fornicación, completo e incompleto. El baile es el ejercicio público de la lascivia.”

 

El arzobispo de Sevilla, cardenal Segura, se añadía a la fiesta rescatando en una de sus encíclicas, el siguiente texto del  S/XVIII  escrito por el jesuita padre Calatayud:

 

“El baile es gavilla de demonios, estrago de la inocencia, solemnidad del infierno, tiniebla de varones, infamia de doncellas, alegría del diablo y tristeza de los ángeles”

 

El padre Ayala, otro iluminado de la época, conocido por su desprecio al séptimo arte, escribía refiriéndose a las nuevas tendencias de la moda:

 

“Qué modas tan indignas, tan atentatorias al pudor. Pierna al aire hasta el muslo, brazos al descubierto hasta cerca del sobaco, escotes en el pecho y en la espalda, vestidos ceñidos al cuerpo de un modo inverecundo. Casi van peor que desnudas”

 

El increíble padre Avellanosa también se permitió orientar a los jóvenes para evitar que no quebrantaran las sanas costumbres, y la castidad de las parejas fuera más allá de la obligación:

 

“Las parejas no deben salir solas. Los riesgos de la tentación son muchos y el maligno no descansa en su empeño por pervertir las almas puras. Por eso, es bueno que los jóvenes vayan siempre acompañados de persona formal, con años y moralmente preparada, que sea para ellos un escudo que les libre de las tentaciones.”

 

Pero no todo terminaba aquí. El comportamiento entre las parejas casadas también merecía capitulo especial, del cual se encargaba el padre Remigio Vilariño apuntando lo siguiente:

 

“Es abominable la práctica de algunos casados inmorales y casadas malas cristianas, que usan el matrimonio de modo que no tengan hijos o solamente algunos”

 

“Crimen detestable, vicio abominable que trastorna a la familia, mutila el amor, desmocha la sociedad, engendra enfermedades, atrae la maldición de Dios”

 

“Vicio horrendo, maldito de Dios, de la naturaleza y de la patria”

 

Para finalizar diciendo:

 

“Todo matrimonio que se aparta de las reglas de Dios, es perverso”.

 

 

Después de esto sólo puedo añadir que, aquellos barros trajeron estos lodos.

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