Cuando a los políticos en el poder les plantean proyectos relacionados con las palabras ocio, diversión y juego, un agudo virus pseudo-intelectual les afecta el cerebro, y comienzan a decir más tonterías de las habituales.
Sucedió en Aragón con el proyecto Gran Scala. (Post: Reggae de los Monegros)
Dicen que la gente de provincias resulta más fácil de impresionar (a partir de según que volúmenes de cifras). Pero que Ana y Esperanza, las chicas High School Musical del PP, entren “al juego” o mejor dicho al proyecto de “las Vegas“ en Madrid, parece al menos sospechoso.
Este macro complejo, propuesto por un grupo de inversión americano, crearía unos 200.000 puestos de trabajo.
“Un rayo de luz en la opacidad” según la Alcaldesa de Madrid.
“Un mensaje de Esperanza, en una Botella” según este blog.
La Presidenta de la Comunidad mantiene la siguiente teoria: hay que dar facilidades a los inversores para que ellos digan “como les gustaría“, y si es necesario, “cambiando la normativa que haya que cambiar, siempre de acuerdo con nuestros principios“. Sería interesante que previamente nos recordaran sus principios.
De momento la empresa Las Vegas Sands pone como condiciones del proyecto: modificar el Estatuto de los Trabajadores, que se les permiten traer trabajadores extranjeros, dos años de exención de la Seguridad Social y otros impuestos, que el Ayuntamiento y la Comunidad les cedan el suelo público, se reubiquen las viviendas protegidas en otros lugares, que se permita a ludópatas y menores entrar en los casinos, y por supuesto que se permita fumar dentro de las instalaciones.
Con unas condiciones tan razonables, lógicas y juiciosas, las High School Musical del PP no dudarán en firmar el acuerdo, siempre y cuando les garanticen una actuación al más puro estilo Pole Dance, los sábados por la noche en el casino central.