El viernes 28 a media tarde saltó la noticia. Pocas horas después se confirmó. La compañía aérea Spanair fundada en el año 1986 se queda definitivamente en tierra, tras varios años de pérdidas y un importante endeudamiento.
Este blog ignora, y por lo tanto desconoce absolutamente todo lo relacionado con el mercado de transportar a personas en avión, pero de lo que está absolutamente seguro, es que la combinación de políticos y políticas “rurales de grandeza” condenan a cualquier negocio al fracaso más rotundo.
El gobierno de la Generalitat de Cataluña, bajo una falsa máscara de remordimiento, ha recortado servicios públicos a los ciudadanos (sanidad, educación, etc), mientras continuaba financiando una empresa como Spanair, por la que nadie del sector creía.
El futuro de las empresas públicas se dibuja complicado, ya que “presuntamente” las que dan beneficios se terminarán vendiendo (a los amigos, léase en su momento Telefónica). Y las que generan pérdidas, se continuarán manteniendo a base de aumentar recortes sociales.
Mientras la sociedad ha estado pendiente de los muchos partidos del siglo, con los dos mejores equipos de fútbol del mundo según la prensa especializada, en otros entornos alejados de los estadios, un grupo de “jugadores” practicaban “un deporte”, que aunque no se juega con balón, “popularmente” se conoce como pelotazo.
Tantos temas de corrupción y tantos personajes políticos imputados en diferentes escándalos, dan para crear una Federación y una Liga Profesional del Pelotazo.
Sin mucho esfuerzo cualquier Comunidad Autónoma podría aportar al torneo un par de equipos, e incluso uno femenino, por lo que el calendario quedaría listo en menos que se recalifica un terreno.
En esta competición formada por honorables y respetados caballeros, sin olvidar a las damas y duquesas despistadas, la elección de los responsables de administrar justicia es fundamental, ya que una mala designación, supondría dar la oportunidad a los inquisidores de los valores sociales, de desvelar los sinuosos e indescifrables caminos que tanto les costó crear.
Aunque siendo realistas, a La Federación Profesional del Pelotazo tampoco le debe preocupar mucho, porque si un “Juez Campeador” se interpone en su camino, basta con recurrir a la justicia tradicional, para que las cosas vuelvan a su sitio.
Liga Profesional del Pelotazo, no cantes los goles, cuenta los euros.